Los diputados Tomás Hirsch y Ana María Gazmuri (AH) presentaron un proyecto de ley que prohibe erigir monumentos, nombrar plazas, calles o cualquier espacio público con el nombre de Augusto Pinochet, dictador y violador de DDHH durante 17 años en nuestro país, condición acreditada por los informes Rettig y Valech.
La moción parlamentaria consta de un artículo único que consigna “prohíbase en todo el territorio nacional el uso del nombre completo o una parte de este del Dictador Augusto Pinochet Ugarte para nombrar avenidas, calles, pasajes, plazas, plazuelas o cualquier tipo de equipamiento público, como también para nombrar edificaciones públicas y monumentos públicos. Cualquier acto de la administración, ya sea a nivel central, regional o municipal, que exalte o rinda homenaje a la figura del Dictador Augusto Pinochet Ugarte, será nula de pleno derecho”.
Al respecto, Tomás Hirsch (AH), diputado por el Distrito 11 y autor de la iniciativa, expresó que “estamos hablando de alguien que fue un dictador, que violó sistemáticamente los derechos humanos, y eso está constatado en documentos oficiales en nuestro país. Por lo tanto, ponerle su nombre a algún espacio público, evidentemente es revictimizar a quienes sufrieron las diversas violaciones de derechos humanos: miles de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, exiliados, torturados, exonerados políticos.
“Estamos hablando de una situación que fue absolutamente brutal y reconocida como una de las peores dictaduras de América Latina. Ponerle ese nombre a algún espacio público es generar un daño enorme e irreparable a la memoria de quienes fueron las víctimas. Por lo tanto, esperamos que este sea un proyecto de ley no solo aprobado en esta Cámara, sino que además apoyado unánimemente, e incluso yo esperaría que el gobierno también lo acoja dándole la urgencia necesaria para convertirlo en ley”, comentó el parlamentario.
Por su parte, la diputada Ana María Gazmuri (AH), aseguró que “es impresentable someter al país a la vergüenza de homenajear con plazas o avenidas a sus peores delincuentes. Así como no hay en ninguna parte del mundo un parque Hitler o una plaza Idi Amin, nos negamos a que en Chile nos encontremos con una Avenida Augusto Pinochet, o incluso Daniel López. Así de ridículo suena. Nos ponemos así en línea con paises como Alemania y Austria, que prohíben nombrar calles o lugares públicos con nombres de criminales de lesa humanidad, especialmente aquellos relacionados con el nazismo y el Holocausto. Actos de ese tipo son impensables para cualquier país que se defina como civilizado.”