Acabo de comprarme una impresora 3D y ahora necesito entender el eje Z. Después de años trabajando con impresión 2D, ahora estoy explorando esta nueva posibilidad e intentando aprovechar esta «tercera dimensión» de la impresión. Es un mundo completamente distinto.
La noción de país como nación aislada, definida por líneas (fronteras), nombres (ciudades, regiones, estados) y colores (montañas, llanuras, bosques), intenta ilustrar una realidad primitiva. Es una representación plana de algo mucho más complejo.
La nueva administración estadounidense está reforzando esta realidad bidimensional con su retórica de «América primero». Pero este concepto no es exclusivo de Estados Unidos. Uno de los acontecimientos más impactantes de la historia reciente, por ejemplo, fue la votación del Brexit en el Reino Unido.
El nacionalismo no es sólo una estrategia política: es una crisis de identidad generalizada que comparten miles de millones de personas. Es reconfortante pertenecer a un país, ondear su bandera y confiar en una figura política fuerte que lo represente. Los medios de comunicación amplifican esta visión del mundo, mostrando constantemente a líderes como Trump, Xi Jinping, Lula, Putin, Milei y Erdoğan como los individuos a cargo. Cuanto más fuerte es el líder, más fuerte es la nación, al menos en esta versión plana, perfecta y apta para versión Instagram de la realidad.
Pero el mundo no es plano. No hay nada plano en ti, ni en tu vecino, ni en nada de lo que te rodea. Todo tiene volumen y dimensión, historia y futuro. Tenemos que entender nuestra realidad desde una perspectiva más profunda y global. Tenemos que pensar en términos del eje Z.
Lo que hace falta es una transformación morfológica de nuestros sistemas, y una expansión de nuestro pensamiento, sentimiento y acciones en una nueva dimensión. ¿Cómo sería tu vida si le añadieras una nueva dimensión? ¿En qué se convertiría nuestro sistema económico si incorporáramos un eje Z humano?
Pensar en 3D no es fácil. Los arquitectos, por ejemplo, tienen experiencia con el diseño tridimensional, pero ¿lo aprovechan plenamente? Muchas casas aún siguen una lógica fundamentalmente 2D, limitándose a apilar estructuras planas unas sobre otras en lugar de integrar realmente el volumen y el espacio de una forma nueva.
Los pensadores progresistas de hoy deben adoptar el eje Z. El cambio climático, por ejemplo, no es un problema 2D, sino una crisis multidimensional. La creciente disparidad en la riqueza no puede resolverse si se considera únicamente como una cuestión económica. Tenemos que abordar estos desafíos con una perspectiva más profunda y expansiva. Tenemos que desarrollar propuestas que aprovechen al máximo todas las dimensiones de que disponemos.