La Comisión Europea ha dado un paso importante en la lucha contra la incitación ilegal al odio en línea al reforzar la Ley de Servicios Digitales (DSA) con la integración de un nuevo código de conducta. Este Código de Conducta, conocido como el «Código de conducta para la lucha contra la incitación ilegal al odio en línea+», tiene como objetivo mejorar la forma en que las plataformas digitales gestionan los contenidos relacionados con el odio y otros discursos nocivos en internet.

El nuevo código introduce medidas clave para reforzar el cumplimiento de la Ley de Servicios Digitales. Uno de los aspectos más destacados es la obligación de las plataformas de permitir la supervisión externa por parte de «reporteros de seguimiento», que incluyen a entidades públicas y organizaciones sin ánimo de lucro con experiencia en la lucha contra el discurso de odio. Estos informadores podrán monitorear cómo las plataformas gestionan las denuncias de incitación al odio y garantizar que las acciones correctivas se lleven a cabo de forma eficiente.

Asimismo, las plataformas firmantes del Código de conducta+ deben comprometerse a revisar al menos dos tercios de las notificaciones de incitación al odio recibidas en un plazo máximo de 24 horas. Esta medida pretende reducir la propagación de discursos de odio en tiempos críticos y mejorar la rapidez en la toma de decisiones.

Las plataformas también deben ser transparentes en cuanto a las medidas adoptadas para reducir la incitación al odio en sus servicios, lo que incluye la utilización de herramientas automáticas para detectar este tipo de contenidos. Además, se fomenta la cooperación entre plataformas, expertos y organizaciones de la sociedad civil para identificar y frenar tendencias emergentes de odio en línea, evitando así que se viralicen.

El cumplimiento de este Código de conducta+ no solo se monitorizará a través de la supervisión de los «reporteros de seguimiento», sino también mediante auditorías independientes anuales que evaluarán el rendimiento de las plataformas en relación con los riesgos asociados a contenidos ilícitos. Estos informes ayudarán a garantizar que las plataformas actúan de manera responsable y transparente, proporcionando datos desglosados sobre las acciones tomadas en relación con la incitación al odio.

Además, las plataformas deberán detallar en sus informes cómo sus algoritmos de recomendación afectan la propagación de contenido ilegal, y presentar estadísticas relacionadas con diferentes categorías de incitación al odio, como raza, religión o identidad de género.

Como parte de la implementación de la Ley de Servicios Digitales, la Comisión Europea también ha adoptado medidas de investigación en relación con el sistema de recomendación de X (anteriormente conocido como Twitter). A raíz de una investigación formal iniciada en diciembre de 2023, la Comisión ha solicitado a la plataforma que entregue documentación interna sobre sus algoritmos de recomendación y cualquier cambio reciente que haya realizado en ellos.

Estas acciones se enmarcan dentro del esfuerzo de la Comisión por garantizar que todas las plataformas respeten la legislación de la UE, cuyo objetivo es crear un entorno digital más seguro, democrático y justo para todos los ciudadanos europeos. Además, se han emitido órdenes para que X conserve información relevante sobre futuros cambios en sus sistemas, lo que permitirá a la Comisión llevar a cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos que estos sistemas puedan representar.

El refuerzo de la Ley de Servicios Digitales y las nuevas regulaciones no han estado exentas de controversia. Los grupos políticos ultraconservadores y populistas en el Parlamento Europeo han arremetido contra la normativa, acusando a la Comisión de llevar a cabo un acto de «censura». En particular, figuras de la ultraderecha europea, que se alinean con posiciones de políticos como Donald Trump y Elon Musk, han expresado su oposición al control que se está imponiendo sobre las plataformas en línea. Según estos grupos, la normativa afecta a la libertad de expresión y podría ser utilizada para silenciar opiniones disidentes.

A pesar de estas críticas, la Comisión Europea ha reafirmado su compromiso con la creación de un entorno digital más seguro, donde los derechos fundamentales de los ciudadanos sean protegidos frente a los discursos de odio y la desinformación.

La integración del Código de conducta+ dentro de la Ley de Servicios Digitales es una muestra clara del enfoque de la Comisión Europea para reforzar la seguridad en línea y proteger a los usuarios de contenidos dañinos. Este esfuerzo por parte de las plataformas, los reguladores y las organizaciones de la sociedad civil es un avance crucial en la creación de un entorno digital más seguro y responsable, aunque no exento de desafíos políticos y técnicos.