“Cuando te das cuenta del valor de la vida, uno se preocupa menos por discutir sobre el pasado, y se concentra más en la conservación para el futuro”

Última entrada en el diario de Dian Fossey antes de ser asesinada.

 

Su futuro en nuestras manos

Desde hace 22 años, mi vida ha estado volcada por entero y de forma altruista en la defensa de los homínidos no humanos (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes), de su hábitat y de los pueblos indígenas, dentro de la Asociación Proyecto Gran Simio, que en España nació en 1999. 22 años donde hemos sido ridiculizados por políticos y por columnistas, atacados incluso por colectivos animalistas y ecologistas por considerarnos especistas, así como por otras instituciones que mantienen animales cautivos en sus instalaciones como si fueran cromos sin vida. A pesar de todo ello, Proyecto Gran Simio sigue en pie, en constante lucha, dentro del ámbito del ecologismo en general, defendiendo sus derechos básicos y ampliando su lucha a la defensa de los ecosistemas de nuestro planeta y defendiendo la lucha de los pueblos indígenas del mundo ante la crueldad y violación de sus derechos humanos.

Es impensable que, a día de hoy, muchas mentes se comporten obtusamente sin conocer ni valorar a nuestros hermanos evolutivos que tanto nos tienen que enseñar. También Darwin fue ridiculizado, no sólo por su teoría compartida de la evolución, sino por mostrarnos lo cerca que estamos todas las especies de grandes simios, con las que compartimos gestos, actitudes, culturas, sentimientos, dulzura y amor.

Mucha gente se sorprende de los vídeos que a veces circulan por internet donde se ve a una madre gorila o chimpancé meciendo a su hijo, besándolo, cuidándolo como nosotros lo hacemos con un bebé. No nos debe sorprender. Lo que sí nos debe impresionar es que, a pesar de todos estos parecidos con ellos, los grandes simios sigan siendo encerrados para nuestro disfrute y beneficio y que estemos diezmando sus poblaciones en libertad. Afortunadamente, nuestro modo de pensar está cambiando aunque muy lentamente.

José María Bermúdez de Castro quien ha escrito el prólogo, me dijo: “Compartimos mucho con los grandes simios y esa idea tiene que calar en los lectores. Su defensa pasa por entender que compartimos con ellos el mismo origen, una enorme cantidad de genes y un comportamiento muy similar. Nuestras apariencias externas engañan y ese es un problema, una barrera que se ha de derribar”. Por ello tenemos que romper la barrera de las especies, mostrar que nuestros hermanos evolutivos no humanos merecen ser protegidos, tanto en su hábitat como en cautividad.

A lo largo de estos años, es cierto que hemos logrado avanzar en el conocimiento de los grandes simios, de su vida social, de sus costumbres y de su cultura gracias a estudios como los de Jane Goodall, Dian Fossey y Biruté M. F. Galdikas, pioneras en el estudio de los grandes simios en su medio natural. Hoy, no pasan 48 horas sin que las redes nos muestren un estudio publicado en alguna revista científica sobre nuestra cercanía con los grandes simios, lo parecidos que son de nosotros en cuanto a su conducta o su cultura: la risa, los gestos, la familia, la empatía, la tristeza, el lenguaje de signos, el lenguaje de símbolos, el temor a la muerte, la amistad, el compañerismo, el amor, el aprendizaje, el uso de herramientas, la retención visual, la búsqueda de hierbas medicinales, etc. En los diferentes capítulos y apartados del libro “Homínidos no Humanos”,  iremos descubriendo todas estas y otras facetas.

Los primatólogos actuales admiten incluso que tenemos con ellos una proximidad biológica y psicológica en sus capacidades y habilidades cognitivas. Sin embargo, rara vez critican su encierro, ya que reconocen que sus estudios en muchas ocasiones están basados en primates en cautividad. Existen escasos primatólogos o estudios que pongan en evidencia la cautividad de los grandes simios encerrados en zoológicos. Allí son maltratados psicológicamente, se encuentran en una zona vallada expuestos al ruido, la música y las risas, y por la noche son encerrados en jaulas y espacios reducidos.

En junio de 2019, el primatólogo Tetsuro Matsuzawa, que ha dedicado su vida a estudiar la inteligencia de los chimpancés, sostuvo en una entrevista publicada por Sinc que cuando comienzas a analizar a estos primates, te das cuenta que son muy parecidos y cercanos a los humanos o incluso superiores en algunos aspectos, como ya había demostrado su investigación más conocida, La memoria visual de los chimpancés. Para Tetsuro: “En los humanos en una generación se puede cambiar el color del pelo o el de los ojos, la apariencia externa es fácil de manipular. El estudio de los chimpancés nos demuestra que no podemos dejarnos llevar por las apariencias físicas. Humanos y chimpancés somos casi la misma criatura”.

Los homínidos no humanos deben ser considerados como parte de la propia historia de la humanidad y por consiguiente miembros de nuestra familia e incluso, con referencia a los chimpancés y bonobos, como dentro del mismo género Homo.

En la conclusión de la monumental enciclopedia Los orígenes de la humanidad, Pascal Picq escribe: “Los grandes simios se presentan en las puertas de las ciencias humanas, pero numerosos autores continúan predicando a favor de un humanismo integrista. Sin embargo, ¿Cómo pensar y construir al hombre basándose en la ignorancia? Es preciso comprender que describir lo que compartimos con ciertas especies llamadas “animales” o “no humanas” no forma parte de una tentativa para negar al hombre. Él no se desvanece, pero se le aproximan aquellos a los que durante mucho tiempo ha mantenido separados por arrogancia, una arrogancia que ya no tiene legitimidad. El hombre no se reduce a lo que comparte con los grandes simios, pero se construye a partir de este estado común.”

En otro de sus cuadros destacados dentro de la citada enciclopedia, se afirma categóricamente, que “Con respecto a los datos genéticos y comportamentales, ahora sabemos que los chimpancés y bonobos deben clasificarse en el mismo género Homo. Pero la resistencia sigue viva pese a las escasas diferencias genéticas comprobadas entre ambas especies y el humano, menores que las existentes entre el caballo y la cebra, clasificados ambos en el género Equus”. ¿Porqué tanto miedo en mostrar la verdad? ¿Por qué tanta resistencia desde la época de Darwin? ¿Qué tememos?

En este libro financiado por Proyecto Gran Simio, también abordaré la problemática de la cautividad de los grandes simios, y las consecuencias psicológicas de no poder desarrollar sus actividades naturales como especie. Relataré grandes historias verídicas cuyos protagonistas son ellos, con nombre, con cualidades especiales, con asombrosas capacidades cognitivas.

Desde mi perspectiva y lucha de tantos años en la conservación del medio ambiente, tanto profesional como de forma altruista en el Proyecto Gran Simio y en otras asociaciones, es evidente que, además de los grandes simios, otros seres especiales e inteligentes como los cetáceos, elefantes y los animales en general, merecen igualmente un respeto a la vida y el reconocimiento de unos derechos esenciales. Son seres sintientes con conciencia.

Es mi intención que este libro pueda aportar a la lucha para terminar con la agresividad hacia los homínidos no humanos, reconocer sus derechos, proteger a sus poblaciones en libertad defendiendo de igual forma su hábitat y a las poblaciones humanas locales que con ellos conviven y acabar con su cautividad.

Para todo ello es necesario dejar a un lado nuestros prejuicios como especie, para adentrarnos y conocer el maravilloso mundo de los homínidos no humanos, unos seres que han compartido con  nosotros durante miles de años el difícil camino de la evolución. Ellos son parte inamovible de nuestros orígenes y de la propia historia de la humanidad. Cada uno de nosotros emprendimos un camino diferente buscando un hábitat en el que sobrevivir a las duras condiciones del ambiente a lo largo de los miles de años de  evolución.

Este no es más que otro gesto dentro del reconocimiento general de que la humanidad camina ciegamente hacia la destrucción masiva de los ecosistemas de la Tierra. Es por ello que el ser humano debe de bajarse de su bólido ego centrista, quitarse la venda que le impide ver la realidad, tomar nota de sus actos de saqueo y vandalismo hacia lo que es de todos y poner soluciones inmediatas basadas en un interés común.

El libro “Homínidos no humanos”, no os dejará indiferente. Es un llamamiento a la cordura humana, a la justicia social entre especies, a poner en su lugar a nuestros hermanos evolutivos en el pedestal que le corresponde con respeto y admiración, en concederles sus derechos básicos sin rasgarnos las vestiduras, en que ocupen el verdadero lugar en la historia de la humanidad. Debemos dejar atrás los abusos y el comercio de sus vidas, que sus poblaciones en libertad sean respetadas como lo han sido a lo largo de los millones de años de historia en diferencia a como hoy están desapareciendo y siendo exterminadas. Tenemos que dejar de verlos entre rejas, reírnos de nosotros mismos cuando lo hacemos viéndolos a ellos en lugares que no son su hábitat, en recintos cautivos donde se les ha amputado su cultura, sus ganas de vivir, de socializarse, de buscar su propio camino en la evolución de las especies. Tienen derecho a seguir por su propio sendero de libertad.

Este libro pretende abrir los ojos, a despojarnos del antropocentrismo tan arraigado en nuestra cultura y en la ciencia humana, a verlos como personas no humanas con derecho a no ser explotados para nuestro beneficio, derecho a la vida y la libertad, poner fin a la cautividad que los humanos nos empeñamos a conservar para sentirnos superiores al resto de las especies, cuando simplemente el reino vegetal es superior a nosotros. De tener empatía hacia el otro no humano. De reconocer en consecuencia la verdad de la vida.

Dibujo Sandra Hera López

En el Prólogo, José María Bermúdez de Castro, científico, académico y Codirector de los Yacimientos de Atapuerca dice:

  “En sus manos tienen un libro que habla de las especies de primates vivas más próximas a nosotros. Pedro Pozas lleva toda una vida defendiendo los derechos de estas especies y de otros muchos seres vivos, con la legítima intención que sean protegidos como merecen. Una labor necesaria y muy meritoria, que pocos están dispuestos a realizar con total desinterés. Pienso que la lectura de las páginas que siguen les hará reflexionar y podrán ver la vida de un modo muy distinto. Esa es la esperanza del autor de este libro.”

En la editorial, Francisco Garrido Peña, catedrático y filósofo, afirma qué:

“Colocar derechos donde solo reina la lógica mecanicista de la simplificación extrema es apostar por nuestra propia supervivencia. En esta apuesta lleva viviendo y luchando desde hace años Pedro Pozas, autor de este nuevo libro sobre los simios y sus derechos. Cuando pasen los años, si todavía estamos por aquí, veremos a personas como Pedro Pozas como los heroicos precursores de la rebelión civil contra la gran simplificación.”

Un libro para tener presente que no somos los únicos homínidos sobrevivientes de nuestro linaje. Un libro para ser llevado ante los tribunales y pedir sus derechos. Un libro que no te dejará indiferente ante la esclavitud de nuestros hermanos evolutivos y que es un llamamiento ante la injusticia que padecen sus poblaciones en libertad y los encadenados en jaulas que viven en soledad.

Imagen de Jeff McCurry/Proyecto Gran Simio

 

Próximamente “Homínidos no humanos” será editado por la Asociación Cultural y Científica Iberoamericana (ACCI), editorial Visión Net S.L.