Hace algún tiempo la noticia científica más llamativa fue que se había *‘creado vida de modo
sintético’* (ensamblando trozos infinitesimales de ADN. Se trata de un virus que funciona como uno
natural y capaz de infectar y de matar bacterias, pero es inofensivo para los humanos. Fue el del
Institute for Biological Energy Alternatives).

Hoy, la noticia es que unos diminutos corpúsculos podrían ser más veloces que la misma luz.
Cosa que hace tambalear la física moderna pues este era el límite establecido. Y abre nuevas
puertas.

Esto podría ser si resultan correctos los datos derivados de un experimento de partículas
elementales anunciados este 23 de septiembre, que alborota toda la física del siglo XX, pues
afecta a la teoría de la Relatividad de Einstein en uno de sus pilares y, entre otras cosas,
sería posible viajar al pasado. Los científicos, en medio de este gran revuelo causado, piensan
que puede haber algún error en esos datos, pero el problema es que no saben dónde está ese
fallo. Hablan de 3 posibilidades a) hay algún error en el experimento efectuado, b) el error estaría
en los planteos teóricos conocidos y c) los datos son ciertos. Menudo trilema.

El efecto detectado es el siguiente: la luz tardaría en viajar desde el CERN (Centro científico
situado en Ginebra) hasta Opera, a 730 kilómetros de distancia, sólo 2,4 milisegundos, pero los
neutrinos, según estos resultados, han llegado 60 nanosegundos antes, como si cruzaran la
meta de una carrera 20 metros por delante de la llegada de los fotones de luz, explica el Centro
Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés. Si es cierto, si está todo extremadamente
bien medido, ese adelanto desdice la Relatividad Especial postulada por Einstein en 1905 y,
destaquemos, que ha sido verificada con extrema precisión miles de veces (¡!). Es más, en
experimentos con neutrinos similares a los de Opera, aunque menos precisos, no se ha apreciado
antes este efecto. Los físicos del llamado experimento Opera acaban de presentar los detalles de
su investigación (sin elucubraciones) a fin de que todos los expertos del mundo pueden explorar
sus resultados y dar su diagnóstico.

No hace falta decir que se utilizan aquí las técnicas más avanzadas disponibles e instrumentos de
alta precisión, como los relojes atómicos.

Pero estas invisibles partículas, muy diminutas ellas, los denominados neutrinos, son como
fantasmas, pero que atraviesan la Tierra sin inmutarse y a nosotros en ella…

Ahora, los resultados de Opera *»parecen indicar que los neutrinos [partículas elementales] viajan
a una velocidad 20 partes por millón por encima de la velocidad de la luz, el límite cósmico de
velocidad»*, según explica Sergio Bertolucci, director científico del Laboratorio Europeo de Física
de Partículas (CERN, junto a Ginebra), donde se presentaron los datos del experimento. Y, añade
con prudencia: *»Dadas las potenciales consecuencias de largo alcance de tales resultados, se
precisan mediciones independientes antes de que se pueda refutar o confirmar claramente el
efecto»*.

Y Stephen Hawking, físico teórico británico, experto en Relatividad, dijo a Reuters *»Es demasiado
pronto para comentar esto, hacen falta más experimentos y aclaraciones»*. Como se manifestaron
ayer muchos científicos.

Tras días de rumores entre los expertos en partículas, finalmente se conoció el trabajo científico
de los miembros de Opera con este muy imprevisto resultado. Unas horas antes habían dispuesto
su artículo en el sitio web en el que los físicos dan a conocer sus trabajos, adelantándose a la
normal revisión entre pares.

Darío Autiero habló en el auditorio principal del CERN (Ginebra), totalmente lleno. Expuso por una
hora y, si alguien esperaba grandes debates por las implicaciones de los resultados, resultaría
defraudado, pues Autiero, científico del CNRS y miembro de Opera, desarrolló en especial los
procedimientos técnicos aplicados para medir la velocidad de los neutrinos, las calibraciones,
los tiempos. Su conclusión fue tajante: *»No intentamos hacer ninguna interpretación teórica o
fenomenológica de los resultados»*. En otra hora que duro el período de preguntas de los colegas,
continuó del mismo modo, con la revisión de los parámetros del experimento. Por su parte,
Antonio Ereditato, líder de Opera, de la Universidad de Berna (Suiza) destaca que *»El resultado es
una enorme sorpresa»*. Y agrega que *»Después de varios meses de estudios y comprobaciones no
hemos encontrado ningún efecto instrumental que pudiera explicar el resultado de las mediciones.
Mientras los investigadores de Opera continúan sus estudios, también queremos tener medidas
independientes para lograr un juicio definitivo»*.

El experimento incluye todas las características propias de la física de partículas: aceleradores,
grandes detectores, una configuración de lo más peculiar y un grupo muy numeroso de científicos
e ingenieros aplicados (160 de 11 países). El que consiste en enviar haces de neutrinos desde
el sistema de aceleradores de partículas del CERN hasta el detector Opera, en el Laboratorio
Nacional de Gran Sasso, bajo los Apeninos (a más de 700 Km.). Como los neutrinos apenas
interaccionan con la materia, son como partículas fantasmas que atraviesan la Tierra -y las
personas- sin inmutarse, resultan muy difíciles de interceptar y detectar.

Los científicos se basan en 15.000 neutrinos medidos en Gran Sasso durante tres años. Han
utilizado técnicas avanzadas de alta precisión de GPS y relojes atómicos y los resultados que
han salido son lo que son: una sorpresa y un desafío que ahora habrá que explorar a fondo.
Si después de comprobar y recomprobar todo (que es obvio se tardará tiempo) el resultado
obtenido en Opera resulta ser correcto y se confirma en otro experimento, la física entraría en una
manifiesta nueva revolución.